El puerto baja la actividad de graneles al tener que trasladarla a otro muelle

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Menos graneles este año por las obras de la construcción de la nave cerrada en el muelle 17, cuya infraestructura comenzará a desmantelarse a finales de mes trasladando la operativa al muelle 13, de menor capacidad. El puerto dejará de mover cemento y clíncker al aire libre a finales de año. El grupo francés Eiffage ultima los preparativos para la construcción y gestión para los próximos 30 años de la nueva terminal de graneles en el muelle 17. Infraestructura que consistirá en una sola nave central de 14.000 metros cuadrados de superficie, 300 metros de largo, 46,6 metros de ancho y 25,8 metros de alto con capacidad para gestionar tres millones de toneladas de granel al año, el doble que las cifras de la actualidad. La nave estará dotada de dos cintas carenadas de 500 metros de longitud para el trasbordo de los graneles entre la terminal y los barcos y viceversa.

La instalación tendrá capacidad para absorber todo el material que se mueve ahora a cielo abierto, operativa polémica al realizarse muy próxima a las viviendas del entorno portuario. Solamente si llegara el caso de que en un determinado momento no hubiera espacio se harían entonces, puntualmente, cargas y descargas en otros muelles, extremo poco probable a medio y largo plazo.

La nave será totalmente automatizada lo que ha obligado a elevar su altura hasta los 25,8 metros por los 17,2 metros del proyecto inicial. En febrero de 2019, Eiffage Infraestructuras presentó el proyecto de ejecución de las obras para la construcción y explotación de una terminal de graneles sólidos en el muelle 17. Tras el estudio del proyecto, el Puerto concluyó que el mismo suponía una modificación no sustancial de la concesión, al no coincidir la nave con la presentada como proyecto básico.

El proyecto de ejecución supone una mejora sustancial sobre el proyecto básico, tanto desde el punto de vista técnico, la nave será totalmente automatizada, como desde el de la salud laboral, y un incremento de la inversión. La nueva edificación tendrá una ocupación en planta de casi 14.000 m2 (unos 4.000 m2 menos), con una longitud de 300 metros (antes 362), 46,65 metros de anchura (antes 50) y una altura, en su punto más elevado, de 25,8 metros(antes 17,2 metros), para poder dar cabida a toda la maquinaria que hará que la instalación esté automatizada, eliminando las emisiones de partículas a la atmósfera.

La previsión es que la obras comiencen a finales de mes o principios de febrero para lo que habrá que concentrar la operativa de los graneles en el muelle 13, ubicado frente al 17. Algo que durante los próximos meses reducirá el movimiento de granel en el puerto, ya que el muelle 13 es más pequeño. Hasta el pasado mes de noviembre, en Alicante se habían movido 1,3 millones de toneladas de granel sólido, un 12% menos que los once primeros meses de 2018.

El puerto comenzó a reconducir la situación en torno al polémico movimiento de graneles en febrero de 2018 con un nuevo plan de medidas y el compromiso de construir la nave cerrada, que irán en una terminal específica, que se ubicará en el muelle 17.

Medio Ambiente exige, mientras se construyen las naves cerradas, que haya lonas para cubrir el material que se almacena en los muelles, que se moje, que los acopios no superen en altura las pantallas cortavientos y que los camiones no abandonen los muelles sin una limpieza previa de las ruedas y los bajos para evitar que las partículas entren en la ciudad.

Fuente: Informacion.

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