El Puerto de Alicante refuerza el muelle de los graneles con medidas para prevenir seísmos

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El grupo Eiffage comienza las obras de la nave cerrada que estará lista a partir del verano de 2021

El tráfico de graneles es una actividad estratégica que mueve 1,5 millones de toneladas al año.

El Puerto ha iniciado esta semana las obras de la nueva terminal cerrada para mover graneles reforzando el muelle 17 para que éste aguante el peso de la nave, y con medidas antiterremotos, dado que Alicante está en una zona con riesgo de seísmos. Según fuentes de la Autoridad Portuaria de Alicante, se van aplicar

técnicas innovadoras incorporando en la estructura columnas de hormigón en masa, dispuestas longitudinalmente al muelle, y se reforzará el dique ya existente. Esta técnica tiene como objetivo fundamental incrementar la resistencia de la parte trasera del muelle 17 para potenciar su estabilidad, incluso ante movimientos sísmicos. Es la primera vez que se utilizará en el Puerto de Alicante. Los trabajos consisten en perforaciones por desplazamiento lateral del terreno, sin extraer material, inyectando el hormigón a baja presión con equipos de bombeo. Una vez ejecutado el refuerzo del muelle, imprescindible para dotar de seguridad antisísmica toda la estructura, se pasará a la construcción de la nave cerrada, con un presupuesto en entorno de los 14 millones de euros y un plazo de ejecución de 12 meses. Los cambios en el proyecto han provocado un retraso de 8 meses.

El tráfico de graneles es clave en el puerto, tanto por el trabajo directo de las empresas estibadoras como el indirecto. Sin este movimiento no existiría, por ejemplo, la cementera de San Vicente. El año pasado se movieron casi 1,5 millones de toneladas y este año entre enero y marzo se movieron 394.000 toneladas. Mientras duren las obras, el tráfico se ha derivado a otros dos muelles. Esta actividad genera un volumen económico de unos dos millones de euros al año.

El consejo de administración del Puerto de Alicante autorizó ahora hace un año la modificación del proyecto del grupo Eiffage para la futura terminal cerrada para mover graneles.La nave será totalmente automatizada, lo que obliga a elevar su altura hasta los 25,8 metros por los 17,2 metros del proyecto inicial. En febrero de 2019, Eiffage Infraestructuras presentó el proyecto de ejecución de las obras para la construcción y explotación de una terminal de graneles sólidos en el muelle 17. Tras el estudio técnico del proyecto, se concluyó que el mismo suponía una modificación no sustancial de la concesión, al no coincidir la nave con la presentada como proyecto básico, que fue autorizada por el consejo el pasado 28 de febrero.

El proyecto de ejecución supone una mejora sustancial sobre el proyecto básico, tanto desde el punto de vista técnico, totalmente automatizada, como desde el de la salud laboral, y un incremento de la inversión. La nueva edificación tendrá una ocupación en planta de casi 14.000 m2 (unos 4.000 m2 menos), con una longitud de 300 metros (antes 362), 46,65 metros de anchura (antes 50,70) y una altura, en su punto más elevado, de 25,80 metros (antes 17,20 metros), para poder dar cabida a toda la maquinaria que hará que la instalación esté automatizada, eliminando totalmente las emisiones de partículas a la atmósfera, según el puerto.

Una vez que el Ayuntamiento emitiera hace dos semanas el certificado de compatibilidad urbanística para la construcción de la nave cerrada para el movimiento de mercancías solidas a granel, como requisito imprescindible para el comienzo de las obras, la Autoridad Portuaria entregó los terrenos de la concesión a la empresa adjudicataria, Eiffage Infraestructuras.

De lo que no se sabe nada es de la intención de la empresa que pretende construir un planta para mover combustible en el puerto y que terminó por judicializar el asunto ya que ha llevado el caso a un juzgado de Alicante al no concederle la licencia el Ayuntamiento. La declaración del estado de alarma por el covid-19 lo ha paralizado todo y está también todavía por ver qué armas legales utilizará el Consell para parar el proyecto. De momento, la promotora tiene todos los argumentos legales a su favor.

El puerto cerró 2019 con unos ingresos de 12,2 millones de euros y se obtuvo un beneficio de 2,3 millones, un 5% menos que en 2018. Tanto los resultados de 2018 como los relativos a 2019, recogen apuntes extraordinarios, por lo que, el resultado que podría considerarse ordinario, tanto en un año como en otro, se sitúa en 1,3 millones de euros, según se reveló en el último consejo de administración del puerto.

Fuente: Informacion.

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